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Un proyecto
piloto en Nueva York, en la zona de East River ha
comenzado a evaluar el rendimiento de una tecnología de
turbinas submarinas para producir electricidad.
Si los resultados esperados se concretan, la nueva
tecnología podría aplicarse en innumerables ubicaciones
en todo el mundo. La iniciativa, que lleva el nombre de
New York's Roosevelt Island Tidal Energy Project, está a
cargo de la empresa Verdant Power y la Autoridad de
Investigación y Desarrollo del Estado de Nueva York.
Como parte del proyecto, la empresa distribuidora de
electricidad Con Edison está utilizando la energía
producida con estas turbinas para abastecer un
supermercado y una playa de estacionamiento en la Isla
Roosevelt.
Las turbinas con una hélice de tres palas desarrolladas
por Verdant Power se han instalado en el lecho del río
pudiendo generar entre 16 y 32 kW cada una, de acuerdo a
la potencia de la corriente del agua. La primera turbina
que se ubicó, fué expuesta a una fuerte y colapsó en
pocos minutos. Esto sirvió para efectuar correcciones y
al mismo tiempo corroborar la potencia extraordinaria de
la corriente como fuente de potencia. La segunda turbina
está firme en su lugar y completamente operativa. El
siguiente paso será la instalación de otros seis
dispositivos generadores.
Hay una gran expectativa con respecto a esta experiencia
ya que una vez confirmada la potencia de la corriente
del río, esta forma de aprovechamiento energético sería
más práctica que muchas otras formas de energía
renovable.
“En comparación con otras fuentes de generación
distribuida, esta tecnología no es episódica”, afirma
Trey Taylor presidente de Verdant Power. Puntualiza que
cualquiera que lea una carta de marea puede determinar
el ritmo de producción eléctrica en cualquier día. Esto
significa que las empresas eléctricas que empleen esta
tecnología serán capaces de programar con exactitud
cuánta energía tendrán disponible, al contrario de lo
que ocurre con la eólica debido a la variación
impredecible de los vientos.
Además, dado el hecho de que las turbinas se encuentran
sumergidas, elimina uno de los mayores obstáculos
regulatorios que caracterizan los grandes proyectos
eólicos: la polución visual.
Al igual que las turbinas eólicas, las turbinas
sumergidas tienen que cumplir con un proceso de
licienciamiento. Y considerar otros aspectos como el
impacto de estos dispositivos sobre la vida marina. Esta
tecnología ofrece gran potencial aprovechando las
corrientes oceánicas, de los ríos y aún de los canales y
no requieren grandes obras civiles ni embalses para
funcionar.
También se pueden ubicar en salidas de plantas de
tratamiento de agua, descargas de la refrigeración de
las usinas eléctricas, torres de enfriamiento de
procesos industriales, etc.
El Departamento de Energía de los EE.UU (DOE) estima que
los ríos norteamericanos podrían generar 30.000 MW
utilizando esta tecnología y que en otros flujos no
naturales (canales y descargas de las industrias) se
podrían lograr otros 10.000 MW.
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