|
En Alemania
recientemente inauguraron una planta que elaborará
biocombustible sintético. Muchos consideran que estas
aplicaciones están llamadas a reemplazar gradualmente al
aceite vegetal, el biodiésel y bioetanol como fuentes
energéticas alternativas.
“Los biocombustibles sintéticos tienen actualmente el
potencial de convertirse en un importante pilar de un
abastecimiento de energía que proteja el medio ambiente”,
dijo la canciller alemana, Angela Merkel, durante el
acto de inauguración de la planta de la empresa Choren
Industries.
La primera planta del mundo para producir
biocombustibles sintéticos líquidos entró en
funcionamiento en la localidad alemana de Freiberg. La
ceremonia contó con la presencia de la canciller
alemana, Angela Merkel, quién ponderó el potencial de
estos nuevos combustibles sobre todo considerando el
debate por la producción de biocombustibles en
detrimento de la producción de alimentos.
La planta inaugurada, que se considera la primera en su
tipo, produce los combustibles a partir de residuos
forestales y plantas completas. Estos biocombustibles
conocidos como BTL (Biomass to Liquid) están enfocados a
reemplazar gradualmente al aceite vegetal, el biodiésel
y bioetanol como fuentes energéticas alternativas.
El emprendimiento pertenece a la empresa Choren
Industries -cuyos accionistas mayoritarios son
inversores privados, pero también tienen participación
minoritaria Shell, Daimler y Volkswagen- tiene planeado
producir en Freiberg anualmente unos 18 millones de
litros de biogasolina de segunda generación. Esta
cantidad, según la compañía, equivale al consumo de
combustible de 15.000 vehículos por año. Choren cuenta
con unos 230 empleados.
Merkel advirtió que los biocombustibles son importantes,
pero que en total Alemania debe reducir hasta el año
2020 en unas 270 millones de toneladas la emisión de
dióxido de carbono a través del uso de energías
renovables. Del total, cinco millones se deben ahorrar
con el uso de biocombustibles.
“Los combustibles BTL tienen un papel clave para
cumplir con los objetivos del clima en el ámbito del
tráfico vehicular”, subrayó el director gerente de
Choren, Tom Blades. Para su producción se necesita
menos que un tercio de la superficie cultivable que se
requiere para la elaboración de cantidades similares de
biodiésel. “De esta manera no estamos compitiendo
con la producción de alimentos”, subrayó.
El objetivo es garantizar un abastecimiento de energía
más seguro, a precio razonable y sostenible, dijo el
gerente de Shell, Rob Routs. Con los biocombustibles de
segunda generación, como el BTL, se da un paso decisivo
a favor de la protección del clima, añadió.
La producción de biocombustibles de segunda generación
es aun más cara que la del etanol y biodiésel, porque
las plantas que se necesitan para su procesamiento son
más caras. Por lo tanto, los combustibles deberán ser
subvencionados para poder mantenerse en el mercado.
|