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Hace algún
tiempo, se difundió la noticia a partir de la
publicación de la Sociedad Uruguaya de Geología de la
existencia de hidratos de metano en la plataforma
continental de Uruguay, con esta comunicación el país se
puede sumar al reducido grupo que vislumbra el potencial
de este recurso.
Los llamados hidratos de metano se
originan en el proceso digestivo que realizan las
bacterias con la materia orgánica que se deposita en el
fondo de los océanos, liberando moléculas CH4 (metano).
Estas moléculas son atrapadas por
los cristales del agua, formando hidratos que se
combinan con el limo y los barros depositados
constituyendo esferas de gas entre distintas capas de
barro. Según los especialistas, una estructura normal de
hidrato de metano contiene 46 moléculas de agua y 8 de
metano adoptando una apariencia semejante al hielo. Es
estable en el ambiente de altas presiones que
caracterizan el lecho marino y las bajas temperaturas.
Este proceso constitutivo se ha
producido durante millones de años, por la degradación
mencionada de materia orgánica y muestra una
concentración de Carbono-12 mayor que en otro tipo de
muestras (orgánicas o minerales) existentes en el resto
del planeta. Los científicos creen que esta
particularidad se debe a una propiedad de las bacterias
que son selectivas al digerir el material orgánico,
tendiendo a secuestrar más Carbono-12 que sus otros
isótopos.
La sustancia es conocida desde
alrededor de 1890, pero nunca se la consideró una fuente
de energía porque se encuentra en los hielos eternos del
ártico y en los sedimentos oceánicos profundos, todos de
difícil acceso.
La importancia
estratégica de este recurso se base en su enorme
potencial como combustible. Los yacimientos de estos
hidratos contienen grandes cantidades de gas. También
denominados "Hidratos de gas" o "Hielo Inflamable", son
una forma sólida de los gases semejante al hielo y que
aparece en los fondos oceánicos, que ha despertado un
gran interés en los últimos años tanto en la comunidad
científica, como en los organismos estatales dedicados a
la investigación de recursos naturales y energéticos,
así como también en empresas de exploración de
hidrocarburos.
Este interés
está principalmente fundamentado, por el resultado de
las primeras evaluaciones científicas, las que estiman
que el volumen de gas contenido en los reservorios de
hidratos podrían exceder al de las reservas mundiales de
gas conocidas en la actualidad.
Por el momento,
las dificultades tecnológicas para favorecer su
explotación se van superando lentamente y son las
naciones tecnológicamente más avanzadas las que lideran
las investigaciones con el objetivo de desarrollar un
proceso comercial en tres años (Estados
Unidos, Japón, China y Rusia) aunque ya han
aparecido otros actores interesados como India, Korea,
Brasil y Chile.
Para detectar estos productos del subsuelo, de origen
geológico mucho más reciente que el petróleo, se utiliza
la misma tecnología con la que se detectan los
hidrocarburos. De esta forma ha sido posible establecer
la existencia de estos bolsones submarinos a partir de
las mismas investigaciones sísmicas empleadas durante la
a exploración hidrocarburífera.
En Uruguay, los estudios se concretaron en las
denominadas cuencas "de Pelotas", "Punta del Este", y
"Oriental del Plata", donde además se alcanzó a calcular
un potencial gasífero "de dimensiones muy importantes, y
su desarrollo puede extenderse inclusive aun más", según
las conclusiones. Estos hidratos de gas constituyen,
junto a los esquistos bituminosos, los "únicos recursos
hidrocarburíferos no convencionales identificados hasta
el momento en el país".
Aunque también aparecen yacimientos en tierra firme,
estos "hidratos de metano" están todos directamente
relacionados con
áreas de alta sedimentaciòn, como la que conforma el
subsuelo costero uruguayo, pero donde las profundidades
del agua superan los 300 a 400 metros.
Los técnicos uruguayos han estimado que los yacimientos
de este compuesto en la plataforma continental uruguaya,
podrían trascender los límites fronterizos del país. Las
evidencias y certidumbres, "resultan del análisis de
casi 14.000 kilómetros de líneas sísmicas, realizadas en
diferentes campañas de exploración para hidrocarburos
realizadas por Ancap, Exxon, y Chevron".
El geólogo Héctor de Santa Ana, del área Investigación y
Desarrollo, de Ancap, miembro del equipo que efectuó el
descubrimiento, dijo a los medios de prensa que "ahora
se abre una gran expectativa en torno a los aspectos
tecnológicos necesarios para explotar este recurso que
posee el país".
Básicamente el especialista detalló que, a diferencia de
los pozos de gas y petróleo, donde el hidrocarburo está
bajo una "tapa" de material sólido que permite
perforarlo para hacer un hoyo de extracción, los
hidratos de gas aparecen bajo "tapas" de hielo.
Al intentar perforarlos, estas coberturas se rompen,
desperdiciándose el contenido del bolsón íntegramente
que se pierde en el mar. Aunque se ha avanzando en
algunos modelos que permitan la extracción regulada,
"estos procesos de la más avanzada tecnología, están
siendo manejados en absoluto secreto por parte de las
naciones, que impulsan las investigaciones". |