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Durante la
exposición del Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ante
el Congreso surgieron serios cuestionamientos en torno a
la problemática energética y más específicamente con
relación al tema del "gas argentino".
En particular, vale la pena
analizar los señalamientos llevado adelante con el
Senador Alfredo Martínez.
"Nos preocupa - dijo Martínez al Jefe de
Gabinete- la cuestión de la energía, vinculado no
sólo con los combustibles que consumimos, sino también
con las retenciones. En efecto, es un asunto que, de
alguna manera, comienza a ser crítico en las
negociaciones. Si bien hay una diferencia entre quiénes
producen la energía y quiénes la comercializan en el
país —es un rango mucho menor que el del caso
agropecuario—, sin duda, es un punto realmente
preocupante".
"Nos parece
que hace falta un sinceramiento en el área de energía, a
efectos de afrontar las situaciones sin ningún tipo de
inconvenientes. En ese sentido, muchas industrias
compraron equipos generadores, lo que complica el tema
del consumo, tanto de gasoil como de fuel oil. De la
lectura de las noticias de los últimos días, se
desprende que las empresas más importantes y posibles
importadoras de estos combustibles no lo quieren hacer,
porque consideran que trabajarán a pérdida, en virtud de
la relación entre el precio de compra en el mercado
internacional y el precio de venta aquí. En
consecuencia, deberá ser el Estado el que tendrá que
salir a poner el hombro, si realmente quiere dar
continuidad para la cosecha gruesa, para la producción
de energía, etcétera."
Más delante, tras quejarse de la falta de respuesta por
parte del Gobierno a las preguntas de los legisladores,
se refirió a las actividades de ENARSA.
"Y cuando se
analiza la situación desde el punto de vista de ENARSA,
que era la empresa que en definitiva llevaría adelante
la política energética del gobierno, nos preocupamos
mucho más, porque sabemos que han caído las reservas,
que todavía no se concretaron los convenios generados a
través de la ley corta, es decir, la del traspaso de la
información a las provincias".
En cuanto a
las licitaciones llevadas adelante por ENARSA para estas
nuevas operatorias o para el tema de las barcazas, es el
Estado el que estará suministrando el combustible, tanto
el gas como el combustible líquido, cuando así se
requiera. Y si bien sabemos que en el presupuesto ya
está establecida la posibilidad de disponer de 1.800.000
metros cúbicos —sin gravámenes impositivos— para poder
distribuirlos a aproximadamente un 20 por ciento menos
de su costo, vemos que los montos que tendremos que
afrontar —por ejemplo, para la transformación del gas
licuado— serán muy superiores a los que se indican en el
presupuesto.
"Al respecto,
el informe de la SIGEN dice que de las cinco cosas que
se analizaron, ninguna es cumplida por la empresa en
forma eficiente. Las auditorías internas no son claras
ni suficientes; se han firmado contratos previamente a
las pertinentes consultas con el Directorio; no hay
información elevada para que el nivel gerencial tenga
oportunidad de tomar decisiones adecuadas.
En efecto, en ese manejo financiero que está realizando
la empresa —todos sabemos que compra el gas a Bolivia a
un determinado precio y lo vende mucho más económico, lo
que genera sin duda un déficit en la empresa, que tiene
que ser cubierto por el Estado nacional—, vemos que,
dentro de los cuadros financieros, tiene más de 150
millones colocados por los excedentes temporarios
relativos a los pagos a Bolivia. Son números que no nos
cierran".
"Con respecto
al Programa Gas Plus, al Gasoducto NEA —donde, no sólo
solicitamos información sobre los costos, sino, dentro
de lo que es la planificación, en qué tiempo se
realizará—, a los resultados de la generación de los
Distribuidores I y II de ENARSA y a las obras que se
están llevando adelante respecto de la generación de
energía, tenemos algunos datos que no coinciden; por
ejemplo, la elevación de la Cota de Yacyretá a 83
metros.
Allí, el informe dice que va a estar terminado en mayo
de 2009. Sin embargo, cuando se analizan los planes
anteriores, algunas de las obras tendrían que haber
finalizado en 2007; no obstante, se pone que están en
perfecto estado de ejecución.
Por su parte, el
Senador por la Provincia de Tierra del Fuego,
José
Carlos Martínez,
profundizó estos cuestionamientos
interpretando que la falta de transporte de gas obliga a
una sub-utilización de los recursos de su Provincia. "El
potencial que tiene la provincia de Tierra del Fuego en
cuanto al aporte energético es muy grande. Nuestra
condición insular hace que, en materia de gas, no
podamos transportar toda la producción, con lo cual,
actualmente, uno de los yacimientos más importantes ha
cerrado su producción, porque no tiene capacidad de
transporte. Estamos hablando del yacimiento
Carina-Aries, que está en la costa de Tierra del Fuego.
Cuando preguntamos cuál es la política de desarrollo es
porque vemos, por ejemplo, que el precio del gas interno
en la República Argentina es 1,20 dólar el millón de BTU.
Pero estamos comprando gas a Bolivia a 7 dólares el
millón de BTU, y el gas licuado que se va a traer de
Trinidad y Tobago va a costar alrededor de 14 dólares el
millón de BTU. Nosotros tenemos una capacidad de
transporte de aproximadamente 10 millones de metros
cúbicos/día por el gasoducto San Martín.
Cuando planteamos cuál es la política y se le hace la
pregunta a la Jefatura de Gabinete acerca de las
inversiones, la única respuesta, muy escueta, es que se
está evaluando la posibilidad de la ampliación del
gasoducto, de duplicar la capacidad del gasoducto.
Estamos hablando de 10 millones de metros cúbicos/día
más.
Ahora bien, resulta que lo que se ha anunciado es traer
gas licuado de Trinidad y Tobago para este invierno y
que la capacidad de esas plantas móviles de
regasificación de estos buques va a estar en el orden de
los 8 millones de metros cúbicos/día, a 14 dólares el
millón de BTU, como señalé anteriormente. Hoy, Tierra
del Fuego tiene una capacidad ociosa de más de 10
millones de metros cúbicos/día.
Los mismos anuncios de las empresas que están explotando
el yacimiento de Carina-Aries, al que se suman Vega
Pleyade y Fénix, que son yacimientos muy importantes,
dicen de que, hoy por hoy, no están desarrollando el
potencial porque están hablando de 20 millones a 30
millones de metros cúbicos/día.
Cuando hicimos esta pregunta sobre la política de
mediano y largo plazo, esperábamos ver algún tipo de
planificación, dada nuestra condición insular, de alguna
planta de industrialización del gas en la provincia de
Tierra del Fuego, para poder aprovechar el potencial
energético.
Hablábamos de una planta de gasificación como la que
tiene Trinidad y Tobago, por ejemplo, para
autoabastecernos y no comprar afuera; o una planta de
GTL, para convertir el gas en petróleo sintético.
Estamos importando gasoil. El senador Martínez planteó
muy claramente el déficit que tiene hoy la Argentina.
Este déficit puede suplirlo Tierra del Fuego, pero no
estamos en el plan de Inversión Federal. La única
respuesta que hemos tenido a la pregunta formulada es
que se está evaluando la posibilidad de ampliar el
gasoducto San Martín, cosa que no aporta o no aportaría
mucho a la problemática energética de Tierra del Fuego,
que tiene un potencial fenomenal.
Otra de las cuestiones que hemos planteado aquí es que
nos parece muy bien que hoy se esté inaugurando el
electroducto de la red interconectada hasta Pico
Truncado, y que se esté licitando el tramo hasta Río
Gallegos. Sin embargo, no nos parece bien que se haya
dejado afuera a Tierra del Fuego y que no estemos en el
Plan Federal II de Inversiones. A estas cuestiones
apuntaban las preguntas que formulamos, con respecto al
tema energético.
El segundo punto que vemos con bastante preocupación es
el vinculado con la coparticipación federal de impuestos
y con la distribución de los recursos en la República
Argentina.
Nosotros sostenemos, y no hemos tenido aclaración alguna
por parte del Poder Ejecutivo, que la ley vigente, que
es de 1988, tiene un piso coparticipable hacia las
provincias que no se está respetando. Cuando preguntamos
en qué se ha avanzado en este contexto, la respuesta de
la Jefatura de Gabinete es que resulta complicado buscar
los consensos. Pero, hoy por hoy, la crisis del campo
evidenció un reclamo generalizado de todas las
provincias en materia de redistribución de la riqueza.
Por otra parte, observamos que ya la reforma
constitucional de 1994, que estableció que dentro de los
dos años se debía sancionar una nueva ley —o sea,
tenemos doce años de mora en esto—, determina que
estamos ante un momento más que propicio para empezar
esta discusión en el Parlamento. Simplemente, estas son
las preguntas que tenemos para la Jefatura de Gabinete.
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