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Blue H
Technologies acaba de lanzar un prototipo de turbina
eólica en plataforma sumergible (SPD) de gran escala que
estará anclado en aguas de 108 metros de profundidad a
una distancia de 10.6 millas náuticas en las costas al
sur de Italia.
La tecnología que usa esta plataforma de la que
desarrollaron las industrias petroleras para sus
plataformas de aguas profundas, con lo que será capaz de
soportar una turbina eólica. El sistema permite crear
plataformas muy livianas, con lo que la empresa espera
que el conjunto de plataforma, turbina y demás equipos
no exceda las 800 toneladas de peso.
El SPD puede ser armado en las costas y luego trasladado
hasta 10 millas náuticas dentro del mar y en
profundidades mayores a los 50 metros, por lo que se la
turbina se vera beneficiada por vientos muchos más
fuertes y constantes que las turbinas cerca de la costa.
En su parte superior se instaló una
turbina de 80 kilovatios y un sensor que graba la fuerza
de las olas y el viento a 10 kilómetros de la costa.
Blue H ya está construyendo versiones de 2,5 y 3,5
megavatios que podrían ser instaladas este mismo año.
El tipo de plataforma que Blue H remontó el invierno
pasado en Italia se denomina “tension-leg platorm”, y es
un diseño de plataforma petrolífera convencional que
flota bajo la superficie marina y que está pensada para
acceder a reservas a grandes profundidades.
El diseño de la turbina de Blue H se caracteriza por
tener dos aspas en lugar de tres, que es lo habitual en
la industria desde los años 90. Las dos aspas permiten
una increíble velocidad de rotación, aunque emite mucho
ruido, lo cual es irrelevante en el mar, por supuesto.
Esa mayor velocidad de rotación proporciona doble
beneficio. En primer lugar, una frecuencia de rotación
de entre 30 y 35 revoluciones por minuto, el doble de lo
que consiguen las turbinas con tres palas. Además, este
diseño es menos susceptible de sufrir las oscilaciones
que provoca la acción de las olas sobre la plataforma.
La instalación
de 2,5 megavatios de Blue H pesará 97 toneladas, 53
menos que otra máquina del mercado con la misma
potencia. Esto es una gran ventaja porque es menos peso
que hay que empujar. Por otro lado, la plataforma y la
turbina son más baratas de construir también. Blue H
estima que sus centrales eólicas suministrarán energía a
siete u ocho céntimos por kilovatio/hora, un precio
equiparable a otras fuentes de energía.
Blue H Technologies, anunció que instalará un turbina
adicional en la costa de Massachussets, Estados Unidos,
y que barajaba la posibilidad de iniciar la construcción
de una central eólica en la costa italiana el año que
viene. Algo parecido está haciendo SWAY, con sede en
Bergen, Noruega, que tiene pensado levantar un prototipo
de turbina eólica flotante en 2010.
El interés por instalar turbinas eólicas lejos de la
costa tiene su sentido. Según un análisis del
Departamento de Energía de los Estados Unidos, General
Electric y el Massachussets Technology Collaborative,
los recursos de viento en mar abierto en la costa
atlántica y pacífica de los Estados Unidos excede la
generación eléctrica del conjunto de la industria
energética de los Estados Unidos.
Por
su parte, la noruega SWA, está usando una combinación
diferente de plataforma y turbina. Su diseño es una
especie de boya que se alza o hunde en función de la
acción de las olas. Requiere menos sujeción que la de
Blue H. La boya, una columna de unos 200 metros de largo
estará, sujeta a un lastre de 2.400 toneladas de grava
en el lecho marino. Su turbina es de tres palas, pero
con ligeras diferencias a las que se usan en tierra
firme.
En ingeniero mecánico y especialista en arquitectura
naval del MIT, Paul Sclavounos, considera, según recoge
Technology Review, que los dos tipos de estructura para
turbinas en el mar son viables, auque considera que la
opción de SWAY está mejor adaptada para aguas
tempestuosas. Así, la plataforma que Blue H ha instalado
en la costa italiana puede funcionar, pero manejar las
olas de 30 ó 40 metros que se dan en, por ejemplo, la
costa de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, no es
económicamente viable.
De acuerdo con el punto de vista de Sclavounos, se estaá
llegando a una economía que derivará en una rápida
adopción de las turbinas flotantes. "Esta
tecnología ha sido esencialmente probada"
asegura. "Cuando madure el mercado del carbono
veremos a esta industria despegar aún sin los subsidios
estatales que se aplican en la actualidad. Y no se está
tan lejos de ello".
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