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En los últimos
meses se ha profundizado la ola de nacionalizaciones en
la región. Con el liderazgo de Venezuela que apelando a
su retórica del “socialismo del siglo XXI” y la
“revolución bolivariana” anunció la “nacionalización” de
las empresas de todas las empresas estratégicas
privatizadas durante gobiernos anteriores, centralmente
en el área de la telefonía y seis empresas de
electricidad. Poco después, promulgó la ley que le
otorga poderes especiales para legislar por decreto
durante 18 meses.
Hace unos días, la empresa Sidor
-propiedad del grupo Techint- también cayó el poder del
Estado venezolano. Según Chávez, fue "recuperada por
el gobierno revolucionario, (...) para construir el
socialismo. Con los trabajadores de Sidor vamos a
transformar a Sidor en una empresa socialista, del
Estado, de los trabajadores, para impulsar la revolución
bolivariana."
Casi sincronizadamente con estos hechos y a sólo
tres días del referéndum regional sobre la autonomía de
Santa Cruz de la Sierra, el presidente boliviano, Evo
Morales, también lanzó nuevas nacionalizaciones en los
sectores de los hidrocarburos y las telecomunicaciones
continuando el proceso iniciado hace dos años.
"Reafirmamos que los cambios no tienen marcha atrás y
que por encima de cualquier reivindicación sectorial o
regional está la unidad del país", dijo Morales ante
una entusiasta multitud en La Paz.
Al profundizar el control estatal sobre la economía,
Morales - declarado seguidor de los líderes cubano Fidel
Castro y venezolano Hugo Chávez - pareció endurecer su
posición frente a los terratenientes y empresarios que
apoyan el movimiento autonómico cruceño.
Cuatro empresas mixtas volvieron al control de la
estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB),
en un caso mediante convenio y en los otros por decreto
al haber fracasado la posibilidad de acuerdo.
La medida siguió a la imposición en 2006 de fuertes
impuestos y nuevos contratos de operación a gigantes
como la brasileña Petrobrás, la francesa Total, la
española Repsol-YPF y la British Gas.
El mandatario suscribió un contrato por el que
Repsol-YPF cedió la mayoría accionaria de su filial
local Andina a la estatal boliviana YPFB, acto en el
cual también firmó decretos de toma de control de
subsidiarias de Pan American Energy del grupo BP, del
consorcio de inversiones Ashmore y de una sociedad
peruana-alemana la Compañía Logística de Hidrocarburos
de Bolivia (CLHB), encargada del almacenaje de
carburantes.
Repsol-YPF, Pan American y Ashmore tenían cada una el 50
por ciento más la administración de las productoras
Andina, Chaco y la operadora de oleoductos Transredes,
respectivamente, mientras YPFB contaba con entre el 34 y
el 48 por ciento.
"El Estado boliviano tiene en las empresas llamadas o
mal llamadas capitalizadas, a partir de hoy, el 50 por
ciento más una acción", enfatizó Morales.
El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, dijo que
YPFB pagó casi 6,3 millones de dólares por las acciones
de Repsol-YPF y que decidió cancelar 4,8 millones de
dólares a Pan American y 12,4 millones de dólares a
Transredes.
Morales firmó también un decreto de nacionalización de
Entel, la mayor firma de telecomunicaciones del país,
filial de Euro Telecom Internacional, del grupo Telecom
Italia.
"A partir de hoy día Entel vuelve a manos del pueblo
boliviano", dijo el mandatario izquierdista.
Los observadores internacionales
expresan sus dudas acerca de si estas medidas no
repercutirán negativamente en los niveles de inversión
(como ya ocurrió con el gas) del mismo modo que la
oposición. El jefe de la bancada de diputados de la
alianza opositora Poder Democrático y Social (Podemos),
Antonio Franco, calificó de "preocupante" que Morales
siga "insistiendo en gobernar el país por decreto".
"No es una señal demócrata ni da seguridad jurídica",
denunció Franco en una entrevista con la radio Erbol y
agregó que esas medidas pueden tener una "repercusión
negativa" sobre futuras inversiones en Bolivia
paralizando al país.
Sin embargo, la
repercusión a nivel de las inversiones está opacada por
los acontecimientos que se desencadenarán a partir del
referendum en el sur de Bolivia Estos eventos tendrán
grandes repercusiones para esta "ola" nacionalizadora
como para la estabilidad territorial en la región.
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