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Oficiales de Naciones Unidas han criticado la producción
masiva de biocombustibles en duros términos al definir
esta actividad como un “crimen contra la humanidad”
debido a su impacto sobre los precios de los alimentos.
Reclamó un cambio en la política energética e instó a no
“llenar los tanques de los automóviles a expensas de los
que padecen hambre”. Esta definición fue pronunciada
por el Corresponsal de Naciones Unidas para el derecho a
la alimentación, Jean Ziegler
Ziegler alertó acerca de la gran especulación con la
comida que ha disparado todo tipo de conflictos y
revueltas a causa de la inflación de los precios y la
aparición de escasez. Citó los ejemplos recientes de
violentas protestas en Camerún, Egipto, Etiopía, Haití,
Indonesia, Costa de Marfil, Madagascar, Mauritania, las
Filipinas y otros países.
En
Pakistán y Tailandia las fuerzas armadas han debido
actuar para impedir saqueos en campos y almacenes
mientras los precios subían a causa de un paro general
en Burkina Faso.
Paralelamente, el Comité Científico de la Agencia
Europea de Medio Ambiente considera que la meta de
incorporar 10% de biocombustibles para 2010 es
"demasiado ambiciosa" y recomienda suspenderla hasta que
se lleve a cabo una amplia investigación sobre los
aspectos positivos y negativos de los biocombustibles.
Según un documento difundido por el Comité, para cumplir
el objetivo de 10 por ciento se requerirán importaciones
de biocombustibles a gran escala. El Comité cuestiona
la meta de la UE habida cuenta que el objetivo adoptado
en 2003, que proponía llegar a 2005 con dos por ciento
de biocombustibles en el sector transporte, no se
alcanzó.
Con una creciente producción de materias primas como el
aceite de palma, para refinar biodiésel, a costa de
deforestar selvas y bosques en países pobres, será muy
difícil controlar si los cultivos destinados a alimentar
el transporte europeo se obtienen de manera sustentable,
argumentan los científicos.
Pero la deforestación es otra fuente importante de gases
que recalientan la atmósfera. Por eso se necesita
observar toda la cadena de producción de los
biocombustibles para certificar que la contaminación que
se elimina por un lado no se genere por otro, han
advertido ambientalistas.
En
enero, un informe elaborado por científicos del Centro
de Investigación Conjunta de la Comisión Europea, órgano
ejecutivo de la UE, sostuvo que los costos de alcanzar
esa meta "casi superarán a los beneficios".
El
Centro criticó además la decisión de establecer la meta
en el transporte, argumentando que hubiera sido más
eficiente destinar recursos agrícolas para generar
electricidad en lugar de combustibles.
Mantendrán la meta
La
posición de la Agencia Europea de Medio Ambiente ha sido
desestimada por el presidente de la Comisión Europea, el
portugués José Manuel Durão Barroso, quien dijo que la
UE debería sostener su meta, puesto que “la alternativa
a los biocombustibles es seguir utilizando derivados del
petróleo”.
Barroso también estuvo en desacuerdo con los informes
del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas
y del Banco Mundial acerca de que un crecimiento sideral
en la demanda de combustibles agrícolas está
contribuyendo a elevar los precios de los alimentos y
los riesgos de hambrunas en países pobres.
Los comentarios de Barroso fueron consistentes con los
del comisario europeo de Energía, el letón Andris
Piebalgs, quien se quejó el mes pasado de que ciertos
intereses han convertido a los biocombustibles en los
"culpables" de los altos precios de los productos
básicos, cuando en verdad tienen más culpa las malas
cosechas y el mejor nivel de vida en India y China.
Barroso también ha argumentado que se necesita concebir
criterios para asegurar que la producción de
biocombustibles se lleve a cabo sin provocar grandes
daños ambientales. |