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La presidenta
Cristina Fernández de Kirchner y una numerosa comitiva
argentina firmaron acuerdos con el Gobierno ecuatoriano
tras un encuentro con su para Rafael Correa. El más
importante es el convenio de construcción del proyecto
hidroeléctrico Coca-Codo Sinclair, que según Cristina "va
a convertir a Ecuador en exportador de energía" y
que será ejecutado por ENARSA que subcontratará a las
empresas Corporación América, de Eduardo Eurnekian; el
grupo Cartellone y el que lidera Enrique Pescarmona. Los
capitales argentinos contribuirán con 30% del
presupuesto de la represa, en la que Ecuador invertirá
el 70% restante.
Oficialmente se dijo que serán U$S
480 millones de un total de 1.600 millones. En lo
formal, es una sociedad binacional entre ENARSA y la
estatal ecuatoriana Termo pichincha.
La Presidente también destacó la fortaleza de las
relaciones entre ambos países. Afirmó que con los
acuerdos bilaterales se "pasa de una diplomacia
meramente declarativa a una diplomacia de hecho, que es
lo que necesitamos aquí en Latinoamérica".
La Presidente llegó acompañada por el canciller Jorge
Taiana; y los ministros de Trabajo, Carlos Tomada; y de
Planificación Federal, Julio De Vido. También integraron
la comitiva los legisladores nacionales Miguel Angel
Pichetto, Agustín Rossi, Pedro Guastavino, José María
Díaz Bancalari y Edgardo De Petri; el secretario de
Deportes, Claudio Morresi, y el vocero presidencial
Miguel Núñez, entre otros funcionarios. .
El asambleísta de RED, León Roldós, realiza
observaciones y cuestiona la forma como se ha adjudicado
esta obra hidroeléctrica. "El proyecto Coca-Codo
Sinclair tiene estudios de muchos años y ha sido
perseguido por varias empresas nacionales y extranjeras,
algunas planteaban licitaciones y otras las querían a
dedo, llave en mano. Ahí estuvieron, entre otras,
Cartellone y Odebrecht. El gobierno, el 7 de febrero
anunció el contrato con la “empresa estatal argentina
ENARSA”, con financiamiento compartido del Estado
ecuatoriano y de ENARSA. Pero, ENARSA no es sólo ENARSA,
sino el “caballo de troya” en que entran tres empresas
argentinas, dos con presencia importante en el Ecuador,
y la posibilidad de una brasileña, también activa en el
Ecuador", señaló.
Señala que "ENARSA no ha creado una central
hidroeléctrica en su vida” y que sacaron 35% del capital
accionario de la empresa al mercado de valores y sin
haber podido vender “ni una”.
El Gobierno ecuatoriano, afirma Roldós, ha dicho que lo
cierto es que en la empresa Coca Codo-Sinclair (sociedad
anónima constituida para este negocio 60 días atrás) son
accionistas la estatal ecuatoriana Termo Pichincha con
70% y la estatal argentina, con dos años de creada en
papeles, ENARSA.
Roldós agrega que la ley actual y el proyecto que está
en la Asamblea Constituyente disponen que no pueden
comprometerse obras sin los respectivos estudios y en
Coca Codo-Sinclair no los hay.
Finalmente en su
presentación Roldós Aguilera sostiene que "debe
reformarse la legislación de contratación pública". "No
se puede ligeramente aprobar nuevas normas legales para
endeudamiento externo - 480 millones de dólares, no en
billete sino “en construcción de obra y tecnología”,
llave en mano, porque el único billete, aproximadamente
1.120 millones de dólares, lo pone el Ecuador- para
facilitar un contrato negociado con ENARSA de Argentina,
pero a favor de empresarios privados que de esa manera
eluden oposiciones y licitaciones".
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