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El Gobierno
chino anunció que no permitirá aumentos de precios en
los refinados del petróleo y la electricidad 'hasta
que la inflación no esté bajo control', anunció un
responsable de la Comisión Nacional de Reforma y
Desarrollo -encargada de la planificación estatal-
citado por la prensa oficial.
El director de operaciones económicas de la citada
Comisión, Xu Zhimin, señaló que además de esa medida se
están debatiendo otras con departamentos estatales para
contener la preocupante inflación, que ya alcanza los
peores niveles de la última década en China.
La inflación ya ha generado tensión
social que ha desembocado en violentas protestas.
La tasa de
inflación en China llegó a su nivel más alto en doce
años (7% anual) según revelaron fuentes oficiales. La
enormidad de la cifra ha puesto en el candelero a los
encargados de la política económica china, que insisten
en que la guerra a la inflación es su principal objetivo
para 2008.
El gobierno chino se había establecido este año una meta
anual de inflación del 3%. El descontento crece debido a
que la inflación va en aumento, mientras que los
salarios no pueden mantener el paso, pese al enorme y
positivo desempeño de la economía china.
Algunos economistas chinos señalan que dada la tasa de
inversión interna el aumento de la producción podrá
responder con una baja de los precios y afrontar la
creciente demanda.
Entre las medidas que se estudian se encuentra la de dar
subsidios a compañías térmicas (productoras de
electricidad con carbón) y otras para estimular la
oferta eléctrica, también por temor a un déficit
energético en los meses veraniegos.
'Confío en que China, rica en reservas de carbón (es la
mayor productora mundial), tenga la capacidad necesaria
para atender la demanda', señaló al respecto Xu.
El precio del carbón, principal fuente de energía en
China, ha aumentado un 10 por ciento este año,
estimulando la inflación de los productos industriales.
El pasado mes de marzo, los precios subieron un 8,3 por
ciento respecto al mismo mes del año anterior,
manteniendo, como en meses anteriores, alzas de precios
que no se producían en más de 12 años.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, señaló tras
conocerse esa cifra que el control de la inflación iba a
ser una de las prioridades de la política económica
china este año, que vaticinó será 'el más duro' en
materia macroeconómica.
El régimen chino teme que la inflación cause
inestabilidad social, recordando que en 1989, año de las
protestas estudiantiles en Tiananmen, también hubo
fuertes subidas de precios.
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