Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"              Año XXXV

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¿CRECIMIENTO INVISIBLE?

 

Por Carlos José Aga

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Al inaugurar el penúltimo año de su mandato, el Presidente Mauricio Macri deslizó ante la Asamblea Legislativa un concepto incomprensible. Dijo que "existe crecimiento, pero que es invisible".

Mucho de lo que ocurre en el sector energético hace pensar en que, salvo el incremento de las tarifas, de los impuestos y la inflación, el crecimiento no se puede ver porque prácticamente es inexistente y, en algunos temas, incluso se ha retrocedido, empeorando la calidad institucional, como es el caso de los entes reguladores de la electricidad y del gas que ahora muestran una clara alineación, no con la ley sino con el interés de algunas empresas.

Esto preanuncia que habrá nuevamente fuertes aumentos de tarifas durante este año, tensando una cuerda que puede terminar en una crisis social y también económica, porque la industria ya se encuentra tocando los límites de su sostenibilidad.

La producción de hidrocarburos, que representan más de 80% de nuestro consumo energético, sigue cayendo pese a los frondosos subsidios del Estado a las empresas petroleras. Así, el petróleo anotó una baja de 7% en 2017 y el gas otro 1%. Esto explica, por sí sólo, la reducción de los ingresos de las provincias a causa de la baja de las regalías provocada por el precio y la menor producción.

La caída en la producción sigue constante desde 1998 y en los últimos años se viene acelerando, siendo hoy un 60% de lo que era hace 19 años.

Y el futuro no parece muy prometedor ya que la cantidad de equipos de perforación, y especialmente de exploración, está en los niveles más bajos de la historia. Esto. por sí sólo, debería encender todas las luces rojas y hacer sonar las alarmas.

El resultado se manifiesta en dos datos muy preocupantes: por un lado, que las reservas comprobadas de ambos hidrocarburos se encuentran en el nivel más bajo de los últimos 18 años, amenazando el futuro de la industria petrolera argentina que, para ser sustentable, debe como mímino reponer en reservas el equivalente a lo que extrae anualmente; y, por el otro, en el volúmen de las importaciones energéticas que superaron el 40% de participación en el déficit comercial del país.

La tendencia creciente de las importaciones son un grave problema: en 2017 casi 40% más que en 2016 mostrando el rostro más duro de lo que resulta un fracaso en la política energética sobre los hidrocarburos.

La apuesta por los no convencionales (Vaca Muerta) sigue siendo ilusoria para la Argentina y la competencia de otros países mejor posicionados y con menores costos, sumado a los bajos precios internacionales y al colapso financiero de YPF, son obstáculos insalvables que debieron haber sido previstos por las autoridades. Lo cierto es que la política de subsidiar a las petroleras ha permitido a éstas "hacer caja", pero sin realizar inversiones en exploración.

Las nuevas empresas que se han acercado a firmar convenios con YPF y el Ministerio de Energía para explorar el mar rápidamente declararon que sus planes concretos son para 2025, un tiempo infinito para las expectativas oficiales.

En su lugar, las empresas a través de los institutos y cámaras que las representan han hecho saber de su pedido para sostener subsidios y reducir impuestos (como por ejemplo para importar equipos en desuso desde los EE.UU.).

En el área de las energías renovables, después del optimismo inicial por las licitaciones de las etapas del  plan RenovAR han surgido problemas con la capacidad de transporte de muchos proyectos y cambios en los incentivos.  Y también demoras en la reglamentación de aspectos fundamentales.

Se ha tenido que reprogramar el ingreso al sistema del mayor parque solar contratado (Chaucharí 300 MW en Jujuy) y la provincia debió endeudarse con un bono por 210 millones de dólares repitiendo la vieja historia de las renegociaciones mediante las cuales el Estado termina haciéndose cargo de los "errores" de los funcionarios.

No hay un clima de negocios que se base en una libertad de mercado para las renovables sino un conjunto de garantías públicas que, tarde o temprano, se deberán hacer efectivas.

Finalmente, se han conocido datos sobre los habituales cortes en la zona administrada por Edenor, Edesur y Edelap donde queda claro que la situación continuó deteriorándose al ritmo que llevaba durante el gobierno anterior, pese a los brutales aumentos de tarifas e impuestos aplicados a los usuarios.

En el sector industrial, esto se traduce en cortes de todo tipo que paralizan la producción de bienes y servicios, y en una conflictividad creciente con las empresas prestadoras a causa de las pérdidas ocasionadas y de subas excesivas en las tarifas que pagan que junto a otros factores afectan seriamente la viabilidad económicas de muchas industrias.

En el interior, las cooperativas eléctricas han señalado que no están en condiciones de soportar esos aumentos (hasta ahora 3074%) a los que le sucederán los próximos incrementos ya aprobados por el Ministerio de Energía.

En definitiva, "el crecimiento invisible", en lugar de las soluciones prometidas, está gestando grandes conflictos que se verán este mismo año, ya que la falta de una política energetica favorable a las necesidades del país sigue siendo la mayor falencia del país.

El malhumor tanto de la sociedad, visible en múltiples expresiones, se suma a la decepción de los inversionistas y también de los usuarios industriales.

A poco de seis meses de declarar la existencia de ese crecimiento "invisible", el Gobierno recurre con desesperación al Fondo Monetario Internacional y como consecuencia, resuelve cancelar muchas obras energéticas fundamentales.

Las consecuencias económicas, políticas y sociales no tardarán en aflorar y amenazan ser muy graves y complejas. El gobierno parece inmerso en un callejón sin salida entre las empresas y la sociedad. El cambio de ministro no es suficiente. Sólo con un profundo cambio de política energética se podría encontrar una solución.

Ojalá haya un oportuno cambio de rumbo y pasemos a un crecimiento visible para todos.

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